¿Depuración del aire o purificación con rayos UV? Un repaso a las diferentes técnicas
Purificación del aire, filtración HEPA o con carbón activo… Hay tantas técnicas para mejorar la calidad del aire interior que pronto le cuesta orientarse…
¿Busca una solución eficaz para sus locales de trabajo? Photoclean, especialista en descontaminación del aire, le ofrece un resumen de las diferentes soluciones que tiene a su disposición. ¿Cuáles son sus ventajas y sus inconvenientes? Y, sobre todo, ¿cómo saber qué método es el más adecuado para su situación? Siga la guía…
¿Qué es un purificador de aire?
Un purificador de aire es un aparato que hay que enchufar a la red eléctrica para que funcione. Suele tener un ventilador y un sistema que sirve para capturar o eliminar los distintos contaminantes microbiológicos o químicos que hay en el aire.
Este término genérico abarca, en realidad, todas las tecnologías cuyo objetivo es combatir la contaminación del aire interior: filtración mecánica, plasma, electrostática, con ozono, por ionización, rayos UV-C…
Ahora bien, aunque en general tienen el mismo objetivo, cada una de estas técnicas es bastante diferente y tiene sus propias características. Para asegurarse de tomar la decisión correcta, tiene que analizar bien sus limitaciones (presupuesto, consumo, espacio, distribución del lugar, tipo de local y de actividad…) y así elegir la solución que mejor se adapte a sus necesidades.
Las principales técnicas de depuración, sus ventajas e inconvenientes
La filtración mecánica del aire es la técnica más utilizada hoy en día. El filtro actúa como un «tamiz» y retiene las partículas cuyo diámetro es mayor que el de sus mallas. Los filtros HEPA (también llamados filtros absolutos) son los más eficaces, ya que retienen el 99,95 % de las partículas más finas. Así, permiten retener la mayoría de los contaminantes adheridos a las partículas inertes en suspensión.
Sin embargo, esta eficacia tiene un coste, ya que este tipo de filtración ejerce una gran presión sobre el aire, lo que se traduce en máquinas de gran tamaño y facturas de energía elevadas. De hecho, para que la descontaminación sea eficaz, el aire de la sala debe renovarse entre 20 y 30 veces por hora. Si a esto le sumamos que los contaminantes no se destruyen, sino que se acumulan dentro de los filtros, existe un riesgo potencial de que aumente la contaminación dentro de los propios aparatos en caso de humedad, si no se cambian los filtros con regularidad…
Por su parte, los filtros de carbón activo son conocidos por su capacidad de adsorción: retienen las moléculas pesadas. Sin embargo, tampoco en este caso se destruyen los contaminantes, sino que se almacenan. Su eficacia frente a los microorganismos es prácticamente nula y no funcionan bien cuando hay mucha humedad.
La desinfección por nebulización consiste en pulverizar una «niebla» compuesta por diversos oxidantes (CH₂O, H₂O₂, O₃…) para que eliminen los contaminantes presentes. Es un método eficaz si se usa de forma puntual tras un periodo en el que no hay gente (por ejemplo, el fin de semana), pero requiere que las instalaciones estén vacías debido a la concentración química de la niebla. Además, en cuanto vuelves a ocupar las instalaciones, la contaminación vuelve a aparecer.
Estos distintos métodos, conocidos como «clásicos», tienen cada uno sus ventajas, pero también, sin duda, sus puntos débiles, empezando por un coste elevado y una eficacia que puede verse limitada en función de la ocupación de las instalaciones, las características de los locales y la naturaleza de los contaminantes presentes.
¿La descontaminación del aire con rayos UV: la solución ideal?
Aunque no existe una solución «milagrosa» propiamente dicha, la descontaminación por rayos UV tiene la gran ventaja de eliminar directamente los contaminantes microbiológicos y químicos presentes en el aire ambiente, en lugar de almacenarlos.
Antes se usaba sobre todo para desinfectar el agua, pero hoy en día, gracias a la solución Photoclean, la tecnología UV puede purificar de forma continua grandes volúmenes de aire en oficinas, en el Sector sanitario o incluso en talleres de producción.
De hecho, para solucionar el problema de la longitud de onda (la de los rayos UV-C es corta), hemos añadido a nuestros módulos UV un material exclusivo. El efecto combinado de estos dos productos provoca la fotólisis, una reacción natural que permite eliminar los contaminantes sin dejar residuos nocivos en el aire.
Como actúan directamente sobre los contaminantes y no sobre las partículas inertes (que son mucho más numerosas), nuestros aparatos consumen mucha menos energía y son más compactos, sin dejar de ser igual de eficaces. Al funcionar de forma continua, garantizan una descontaminación tan fiable como constante y no hacen falta que interrumpa su actividad. Al final, esto le supone un ahorro real en todos los aspectos.
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